header_image
Your search results

Mi hijo… ¿Genio, sobredotado, talentoso?

Posted by Susana on mayo 28, 2014
| 0
por Mtra. Bárbara Pérez Valero

Desde siempre ha generado mucho interés el tema de aquéllos que son más inteligentes, o tienen habilidades con un desarrollo superior; en algunas culturas son características que se buscan en las personas para apoyarles en su desarrollo, y que tengan logros importantes en los ámbitos laborales o científicos.

Pero realmente ¿qué queremos decir cuando hablamos de estos conceptos? En sus orígenes los términos dotado o superdotado se referían a la idea de tener un don, talento o regalo especial, diferente a los demás,  tener algo extra que el resto de la población no tiene; en realidad, describir estos conceptos ha sido hasta la actualidad, un tema complejo. En México, se hicieron muchos trabajos de investigación sobre el tema, sin embargo, es hasta el año 2003 que se desarrolla una investigación a nivel nacional con presupuesto gubernamental, en la que el propósito principal, fue asumir una postura y plantear una política educativa y una propuesta de trabajo para la atención de niños y niñas que cuentan con la característica de estar en una situación opuesta al de las personas con discapacidad.  Hasta entonces se propone que el término a utilizar sea niños y niñas con Aptitudes Sobresalientes.

Empecemos por identificar que las aptitudes sobresalientes pueden manifestarse en lo deportivo, en lo artístico, en el ámbito social a través del liderazgo o las acciones altruistas, así como en el ámbito intelectual o académico. De ahí que es importante mencionar que dependiendo del ámbito en el que se manifiesta la aptitud sobresaliente, las personas que nos rodean reaccionan de forma distinta ante ello. Por ejemplo, un deportista o un artista, siempre llaman la atención, y resulta muy interesante ver a niños de 5 años tocando instrumentos musicales con gran virtuosidad, o aquellos que llamamos deportistas de alto rendimiento, que se van posicionando en los medalleros de los diferentes eventos de competencias deportivas, desde locales hasta internacionales.

Hablar de aptitudes intelectuales o académicas se recibe de manera diferente, genera cierto rechazo, temores o hasta preocupación tanto en padres de familia como maestros o adultos que rodean al pequeño que comienza a destacar en algunas materias o actividades escolares.  La gran pregunta aquí es ¿cómo se si mi hijo es sobresaliente? En general, un niño con alta capacidad intelectual, o sobresaliente en éste ámbito, es un niño que maneja un vocabulario más extenso y con palabras poco comunes en niños de la misma edad, que puede aprender a leer y escribir a edades tempranas, es decir, antes de ingresar a la escuela primaria, entre 3 y 5 años de edad; y que realiza operaciones matemáticas complejas, utilizándolas de forma eficiente para resolver algún problema planteado, aprende rápido, tiene excelente memoria, entre otras características.

Estos chicos tienen diferentes formas de manifestarse. Hay algunos que hacen evidente que lo que les enseñan en la escuela ya lo saben, se muestran apáticos, sin interés y en algunos casos se convierten en un problema de conducta, ante el cual, algunos maestros argumentan que con ese comportamiento no pueden ser “tan inteligentes” como dicen los papás. Alumnos así, son diagnosticados de forma errónea como si tuvieran un trastorno de conducta,  como el TDA, que aunque pueden las dos condiciones estar presentes en una persona, no siempre es así y se les da una atención médica innecesaria que lejos de ayudar, complejiza el problema.

Por otro lado, hay chicos que prefieren no manifestar estas habilidades o capacidades y resulta muy complicado ofertarles una atención más adecuada, porque se “adaptan” al medio social y educativo con el propósito de ser aceptados en el grupo social y académico en el que se encuentran; en estos casos la situación lo lleva a un estado de confort en el que como aprende rápido, no se esfuerza y no desarrolla hábitos de estudio, no hay un esfuerzo por mejorar y se “mimetiza”, es decir, se esconde en su grupo de tal forma que se complica favorecer el desarrollo de todo su potencial; en este caso, puede tener un buen rendimiento académico o mantener calificaciones “suficientes” para acreditar la materia.

Entonces, ¿cómo hacer para identificarlo?

Hay padres de familia muy observadores, que se dan cuenta que su hijo es diferente, y más cuando tienen el punto de comparación, con un hermano, familiar cercano de la edad o al ingresar a la escuela; pero también hay maestros que se dan cuenta de que hace las cosas más rápido que los demás, que con una explicación sencilla logran comprender y aprender lo que se requiere. Sin embargo es necesaria una evaluación elaborada por especialistas, al menos un psicólogo educativo que aplique una serie de instrumentos (Test) que permitan conocer más características de manera objetiva, y que ayuden a tener un diagnóstico más completo, o en el caso de los ámbitos artísticos o deportivos, requieren de especialistas en el área en la que está destacando el niño y que nos permita conocer sus fortalezas, sus debilidades y las necesidades que pueda tener, tanto educativas como emocionales o socio-afectivas.

Por lo tanto, aunque el chico manifieste un desempeño superior al resto de su grupo de edad, se requiere de esta evaluación formal, para poder orientar a los padres y a los maestros, y que el alumno realmente sea atendido en la necesidad que presenta, ya sea el de desarrollar su potencial, o apoyarle en aquellas áreas que necesite fortalecer. Lo importante es estar alerta, conocer a nuestros hijos y procurar acercarles atención adecuada.

kookay.capacitacion.educativa@gmail.com

Leave a Reply

Your email address will not be published.