por Lic. Cristi De Obeso Orendain
Existen en la naturaleza unos componente inorgánicos que nuestro cuerpo requiere en pequeñas cantidades, por eso reciben el nombre de micronutrientes al igual que las vitaminas, pero su ingesta diaria es fundamental para la reparación de los tejidos del organismo, la alimentación de las células y en todas las reacciones químicas que requieren enzimas, como son la absorción de nutrientes o el transporte de oxígeno a cada célula a través de la sangre, lo que garantizan un crecimiento sano, un cerebro despierto, buen humor y energía para aprender y jugar. Estos componentes se llaman minerales.
Son muchos los minerales, pero es importante que conozcas los principales y sobretodo, dónde los encontramos, para que hagas un análisis del contenido de tu alacena y de los ingredientes cotidianos con los que preparas los alimentos y te des cuenta si estás aportando diariamente a tu familia estas sustancias tan importantes para la salud.
Calcio y fósforo: son los componentes principales de los huesos. Permiten su buena formación y su buena reparación, ya que el esqueleto humano está en constante crecimiento hasta los 18 años, aproximadamente, en mujeres y hasta los 22 años en hombre. De aquí que es muy importante que durante la etapa de crecimiento se tenga un buen aporte de estos minerales.
En realidad, es difícil tener carencia de fósforo, ya que si se consumen frutas, verduras o cereales integrales diariamente, se obtiene la cantidad necesaria para el correcto crecimiento.
Con respecto al calcio, un bebé que fue amamantado con leche materna, lleva una gran ventaja con respecto a los bebés que fueron alimentados con leche de fórmula, en cuanto a su reserva de calcio, ya que el calcio de la leche materna es absorbido por el cuerpo en mayor porcentaje, que el presente en las fórmulas lácteas. De cualquier manera tenemos que recordar, que prácticamente tenemos los primeros 25 años de nuestras vidas, para hacer este “almacén” de calcio que vigilará nuestra salud ósea, sobretodo después de los 30 años de edad. Es por esto que no deben faltar nunca las principales fuentes de calcio como son: leche de vaca, yogurt, quesos magros; y si existe intolerancia a la lactosa, es importante suplir estos productos por leche vegetal, como puede ser de soya o de almendras, tofu (queso de soya), yogurt de soya y consumir regularmente ajonjolí, almendras, maíz, trigo, amaranto, mijo, quinoa…al igual que carne y pescado como las sardinas.
Hierro: su principal función es la de llevar el oxígeno de los pulmones a todos los tejidos del cuerpo y recordemos que una célula sana, requiere de respirar correctamente para funcionar de igual manera. Con este suministro de oxígeno, el cuerpo se siente con energía y capaz de realizar sus funciones diarias.
Cuando falta el oxígeno por escasez de hierro, se cae en anemia, que se caracteriza por un cansancio extremo, falta de concentración e irritabilidad.
Las fuentes naturales de este importante mineral, son: la carne (especialmente el hígado), el pescado, el huevo, las legumbres y las hortalizas de hoja verde, como las espinacas, las acelgas y el brócoli, sin olvidar los germinados.
Para un crecimiento sano, no se te olviden estos alimentos de manera frecuente… ¿ya checaste tu alacena?