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Montaña Rusa de Emociones

Posted by Susana on abril 24, 2017
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Por: Moy Contreras.

Las mujeres son emocionales y los hombres son fríos y calculadores, eso es lo que se cree. Pero es una falsa creencia y más en la adolescencia. El alto nivel de testosterona en los hombres y la falta de maduración del lóbulo prefrontal hace que los adolescentes varones experimenten emociones de gran intensidad, muchas de ellas estimuladas por el entorno en que se están moviendo, por ejemplo…
si están jugando un videojuego agresivo tendrán emociones de la misma manera pero no dejan de tenerlas cuando termina el juego o cierran la computadora, continúan con esas emociones periodos más largos su cerebro poco maduro en la parte del discernimiento no cierra el capítulo sino que mantiene emociones alteradas durante periodos de tiempo más largos. Algunos adolescentes no logran separar lo virtual de la realidad.

Esto mismo pasa con los estímulos sexuales. Ya sea por medio de redes sociales, pornografía o por estimulaciones directas como fajes a temprana edad, relaciones de noviazgo, “amigovios” o los famosos “free”.
El cerebro recibe tantos estímulos en su parte límbica lo cual a muchos adolescentes les puede resultar difícil de manejar. El deporte, las fiestas, los videojuegos, las películas de acción, todo lo que tenga que ver con violencia, agresión, velocidad, resolver, autos, chicas, erotismo, deportes extremos, armar y desarmar motos, coches, todo lo que demuestre fuerza, riesgo o experiencias de conquista, ya sea territorial con los amigos o afectiva-sexual con las mujeres, el hombre experimenta una turbulencia emocional. Toda una montaña rusa, puede pasar de la euforia del éxito de su equipo favorito al enojo y pleito por no estar de acuerdo con su equipo, pasan de un faje a un insulto porque la pareja no accedió a lo que él esperaba, puede ser amable con su madre y pasar a un gran berrinche porque le pidieron que arreglara el cuarto, pasa de sentirse el más popular del grupo a sentirse frustrado e indignado porque no lo invitaron a la fiesta de una compañera de clase.
Las mujeres también experimentan esta montaña rusa emocional. Pero en los últimos años ha aumentado la intensidad por las híper estimulaciones a las que son sometidas. Hay mayor exigencia por cumplir con estereotipos de belleza y tienen invitaciones a temprana edad para tener comportamientos sexuales.
Muchas mujeres son presionadas a beber alcohol desde la secundaria, se les inculca la filosofía “sin tetas no hay paraíso”, pues si no son del grupo de las populares o sexis, las hacen sentir que son unas perdedoras. Siguen siendo acosadas en las escuelas y campos laborales. Las contratan a temprana edad como modelos o acompañantes, dando una sobrevaloración a la belleza física y poca importancia al desarrollo intelectual y cultural. Son convertidas en objetos sexuales a temprana edad, en éste sentido son más valoradas y explotadas por los medios. Pues aparece más en televisión Miley Cyrus o Rihanna que la mexicana Alondra de la Parra; una de las mejores directoras de orquesta del mundo, con grandes logros internacionales. ¿Qué mensaje les estamos mandando a las adolescentes?.

Los cerebros de las adolescentes son diferentes en la parte creativa, analítica, lógica, matemática y todo lo que tiene que ver con pensamientos abstractos de orden superior, o también llamados pensamientos complejos. La diferencia es imperceptible pues tanto un hombre como una mujer pueden desarrollar cualquier talento de este tipo. Hay mujeres con gran talento en todos los campos de la ciencia, desde la medicina, pasando por las ingenierías, economía, la física y hasta la mecánica, que eran campos donde no se les permitía entrar hace apenas medio siglo. Lo mismo podemos decir de los hombres, más allá de los estereotipos que se les han puesto, pueden desarrollar con la misma calidad el trabajo de maestro de primaria, cocinero, enfermero, estilista, diseñador de modas y otras muchas funciones que estaban centradas en las mujeres. Esto no determina que el cerebro de la mujer sea más pequeño en volumen que el del hombre, ya que por medio de su cuerpo calloso, hasta 15% más grande, tiene mayor velocidad en interconectar el hemisferio izquierdo con el derecho, haciendo que utilice la misma cantidad de materia gris para la resolución de problemas complejos que utiliza un hombre de inteligencia media, ya que hay hombres que utilizan poco la materia gris.

La gran diferencia de los cerebros está en la parte límbica, donde se manifiestan con más claridad las emociones, al parecer las mujeres tienen mayores capacidades y volumen en esta zona del cerebro, guardan más información emocional en el hipotálamo, su memoria emocional es mayor que en los hombres al parecer para cuidar mejor a los bebés y no desprenderse de ellos. Los hombres
tenemos menor memoria emocional, se cree que para no guardar información que después limite a conseguir sus conquistas o comida para su familia. Tenemos menos memoria emocional, pero sentimos con la misma intensidad que cualquier mujer.

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Los dos pueden generar picos emocionales ya sea de excitación y euforia o de enojo, ira o depresión. Estos picos pueden ser normales si suceden de vez en cuando y se logran controlar. Pero si son constantes o se quedan largo tiempo en estos estados emocionales se convierte en un problema de disciplina emocional.
La disciplina emocional no se da en automático, como he mencionado hay de todo tipo de adolescentes, unos más tranquilos que otros, unos más agresivos, otros más sensibles y afectivos, otros impulsivos y extremosos, son decenas de maneras en que puede comportarse un adolescente en lo que se refiere al manejo de sus emociones, pero lo que es un hecho es que todos pueden tener picos emocionales que los descontrolen y no puedan manejar situaciones clave; decir no a una conducta de riesgo, apagar el Facebook para preparar el exámen, no gritar a media clase y decenas más de situaciones donde el buen manejo de las emociones pueden ser el factor clave para la toma de decisiones.
Para lograr una buena disciplina emocional hay que entrenarse. El adolescente tiene que aprender a manejar sus emociones como
aprendió a manejar su cuerpo para el basquetbol, o su voz para cantar o su creatividad para pintar o su pensamiento abstracto para las matemáticas o su memoria de trabajo para la física, como todo lo anterior quiero hacer entender que no es nada fácil. Se requiere de metacognición emocional (conciencia de lo que estoy sintiendo y que me esta provocando eso que siento), pero sobre todo; mucho entrenamiento.
Lo que se requiere es que los adolescentes aprendan a reconocer sus emociones, identifiquen la respiración que éstas generan, como la ira, el coraje, el odio o la excitación y la euforia así como la tristeza y la alegría y así logren controlar la respiración por medio de alguna estrategia como la meditación o con la técnica 4 X 6, inhalar en cuatro tiempos y exhalar en seis tiempos, si el pico emocional es alto se pueden requerir de 5 a 10 respiraciones de este tipo. Hay ocasiones que con tres respiraciones un adolescente neutraliza su impulso saliendo de los picos emocionales y logra tener mejor administración de sus emociones. Ésta respiración hace que el cerebro límbico baje de intensidad y entra el lóbulo prefrontal a tener control de la situación.

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Ya que se logro entrar a la zona de seguridad emocional, neutralizando las respiraciones hay que hacerse preguntas ¿Qué es lo que me esta provocando esta emoción?, ¿Qué pensamientos están surgiendo cuando me siento de esta manera?, ¿Qué me dan ganas de hacer o decir cuando me siento de esta manera?, ¿Qué otras opciones tengo para sentirme mejor?, ¿Qué puedo hacer o decir para solucionar este problema? Las preguntas bien elaboradas logran facilitar la conexión de zonas del cerebro más elevadas, donde se mejora la administración de los impulsos.
Si el adolescente eleva sus competencias personales, mejora su autoestima, desarrolla buenas relaciones con su familia y amigos, tiene logros en diferentes campos de acción, académicos, sociales, deportivos, entre otros. Se hace más crítico y analítico de lo que pasa en su entorno, tiene mayores posibilidades de no ser manipulado emocionalmente y ser más libre en sus decisiones. Si además,
aprende a tener disciplina emocional logrará tener conciencia de lo que siente y piensa y aprenderá a decidir de manera voluntaria que sentir y pensar y a su vez ser sensible a lo que otros sienten, además identificará sus propias intenciones y las intenciones de los
demás, se le facilitará caminar por la adolescencia con éxito, equivocándose y corrigiendo sin entrar a zonas que lo pongan en peligro, tomando las mejores decisiones y superando más fácil las frustraciones, que de seguro no serán pocas.
Creo que la disciplina e inteligencia emocional son un campo muy descuidado en la educación familiar, así como en los centros educativos.
Se cree que la inteligencia emocional se desarrolla con la edad y en algunos casos, están lejos de lograrlo. Es una tarea pendiente que tiene que atenderse,ya que es la base del desarrollo de otras múltiples inteligencias. Cuando las emociones están reguladas es más fácil entrar al mundo de las ciencias y de las artes y alejarse de los peligros que acompañan a los adolescentes en todo su largo recorrido hacía hacerse adultos.

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