Dr. Rodrigo González Araiza
Médico, Inmunólogo y Psicoterapeuta
PLEXUS, Clínica del Estrés
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Comúnmente cuando pensamos en la palabra estrés la asociamos a las situaciones de la vida que nos hacen sentirnos presionados o agobiados, sin embargo, el estrés son muchas más cosas y aunque es una respuesta natural que compartimos con todos los mamíferos puede causarnos muchos problemas tanto de salud física como mental si no aprendemos a manejarlo adecuadamente.
Podemos definir al estrés como la respuesta de alarma de nuestro cuerpo ante cualquier tensión que lo desequilibre. A las circunstancias capaces de prender esta respuesta de alarma las llamamos estresores y pueden ser de dos tipos: físicos (falta de sueño, ayuno, una infección, un golpe, comer alimentos ricos en azúcar o grasas saturadas, etc.) o psicológicos (perder a un familiar, divorciarte, tener problemas familiares o de trabajo, falta de dinero, etc.). Lo más interesante es que nuestro cuerpo no es capaz de diferenciar entre los estímulos físicos o psicológicos, cuando no sabe qué hacer con algo amenazante tiene siempre la misma respuesta: “estrés”.
Es malo el estrés?
El estrés no es malo, es una respuesta natural que nos sirve para adaptarnos a los cambios habituales de la vida y nos permite estar atentos e incluso creativos. Sin embargo, no es un estado en el que podamos mantener por tiempo prolongado porque nuestro cuerpo se hace más sensible y después se agota.
Durante el estrés nuestro sistema nervioso autónomo (que controla todas nuestras funciones automáticas) se enciende y activa solo lo vital para la vida, es decir: tu corazón late rápido, sube la presión, aumenta el flujo de sangre al cerebro para estar atento, tus músculos se tensan para luchar y las funciones que no son primordiales reducen su actividad: el intestino camina lento, el estómago se hace más ácido, baja el deseo sexual, etc. Por eso cuando estamos bajo el influjo del estrés nuestra mente se acelera y tenemos ansiedad, problemas del corazón o la presión, dolores de espalda, cuello o cabeza, gastritis, colitis y otros síntomas. Si el estrés se sostiene por mucho tiempo lo llamamos crónico y nos puede dar varios problemas de salud: depresión, baja del sistema inmunológico y ser detonador de muchas enfermedades crónicas ya que incrementa la inflamación y oxidación de nuestro cuerpo.
Aprender a manejar adecuadamente el estrés no se trata solo de saber relajarse, sino que tenemos que trabajar activamente en cambiar nuestros hábitos de vida, es decir, mejorar nuestro sueño, hacer actividad física, modificar nuestra alimentación, cultivar relaciones sanas, aprender a poner límites y mucho más.
Las personas no podemos controlar el ambiente o lo que otras personas hagan, solo tenemos poder sobre nosotros mismos. Tomar la responsabilidad de mejorar nuestros hábitos de vida y relacionarnos diferente a partir de ser mas nosotros mismos es la mejor manera de reducir el estrés, sabiendo que si nos cuidamos a nosotros mismos, garantizamos que también estamos cuidando a la gente que amamos.
