Ya hemos dominado el vivir con apegos.
Ahora aprendamos el arte de vivir sin ellos.
Gilda Darlas
No estamos presentando síntomas de tener sociedades más compasivas, más empáticas, ni mucho menos asertivas y sabias. Hay una crisis humana relacionada con nuestras interacciones hacia los otros y con el entorno mismo. El “bullying” es un síntoma de ello, dentro de muchos otros síntomas de egocentrismo e individualismo exacerbado. Hay algo que no hemos atendido en relación con la construcción del desarrollo ético del ser humano, y lo que hemos intentado abarcar o desarrollar ciertamente está siendo insuficiente.
Es aquí en donde un cambio de mirada hacia un nuevo paradigma se hace urgente, lo que significa ver y entender que el desarrollo ético o moral no está en aquellos cambios sociales o personales que no incluyan o contemplen el “Decremento del Egocentrismo”. Mover la mirada en dirección al egocentrismo y luchar por su decremento a través de desmantelar su ingrediente más poderoso ‘los apegos‘, ha sido el objetivo de nuestro Centro de Investigación y Desarrollo Ético (CIDEL), así como demostrar que decrementando el egocentrismo se generan todos aquellos cambios y posturas que nos planteamos en un continuo, como ideales humanos a alcanzar. Este nuevo paradigma propuesto por CIDEL concluye que no podremos hablar de ningún cambio sustancial en lo que a la conformación de la identidad humana se refiere, mientras no trabajemos en regular y nivelar el ego. Decrementar el egocentrismo es decrementar la indiferencia y la hostilidad humana y, por ende, los problemas sociales que estamos viviendo.
¿Cómo sería una versión del ser humano en donde éste pudiera nivelar y auto-regular su egoísmo/egocentrismo? ¿Es posible desarrollar un esquema educativo que en vez de exacerbar el egoísmo/egocentrismo nos ayude a generar su ausencia? Concluimos que a través de los modelos educativos existentes, el cambio no puede darse de manera permanente y duradera, ya que por un lado, estos programas no están enfocados al decremento de apegos (ingrediente principal del egoísmo/egocentrismo) y por el otro, no crean las pre-condiciones neuro-cognitivas indispensables para dicho decremento.
A través de este análisis y durante más de 12 años de investigación teórico-empírica, llegamos a entender el fenómeno del “Efecto Ego” y lo que hemos dejado de hacer para lograr su nivelación y auto-regulación, hoy fuente de los problemas éticos y morales más importantes en el ser humano. Fue entonces en el año 1999, que creamos el modelo al cual nombramos Educación Universal para el Decremento del Egocentrismo (EUDE).
EUDE se creó con la convicción de que todos nuestros problemas —tanto políticos y sociales como personales— tienen su raíz en esta incapacidad de vivir sin que el ego nos rija, sin que los apegos nos dominen, y separados de la capacidad de abrazar el momento como es y no como queremos que sea.
EUDE es un proceso metodológico que dura tres años y que, a través de sus técnicas y herramientas, habilita en niños y jóvenes la capacidad para desmantelar los apegos y, así, decrementar el egocentrismo, el egoísmo y la hostilidad humana que estamos viviendo. Los principios y objetivos de EUDE están contenidos en su lema “el arte de saber vivir sin apegos”. EUDE se enfoca en la manera en que nuestras experiencia pueden verse distorsionada por precondiciones tales como el apego, la avaricia y el deseo hedónico. La atención consciente que habilita EUDE permite la desintegración de estas condiciones logrando así la nivelación y auto-regulación del ego. Esto promueve que los niños y jóvenes se paren de una forma ecuánime, asertiva y resiliente en su danzar en las experiencias con otros.
Hoy, el modelo se ha implementado en escuelas de ocho países del mundo y está reconocido como una nueva teoría en el desarrollo humano, acuñada como “Psicología Moral Disciplinaria” además de haber sido premiado y galardonado tanto nacional como internacionalmente.
Dra. Gilda Darlas
CIDEL
Fundadora y Directora General
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