Ni Tan Fácil, Ni Tan Cómodo
Estamos pasando por una época donde conseguir satisfactores a corto plazo es relativamente sencillo a comparación con otras épocas en la historia de la humanidad: conseguir qué comer, quitarse el frío, tener algo de dinero, tener experiencias sexuales, ya sea virtual o presencial, ir a lugares que antes eran poco accesibles (viajes al extranjero), tener comodidades, conseguir información, tener acceso a grandes placeres, son muchas las de las cosas que en esta época se han facilitado.
La costumbre de trabajar por lo que se quiere ha dejado de tener fuerza en las nuevas generaciones, ahora parece ser que para muchos existe la ley del menor esfuerzo, “Para qué tanto esfuerzo si con poco estudio paso”, “Ese empleo no me gusta, se trabaja mucho y te pagan poco, prefiero vender algo y ganar más dinero”. “Para qué estudiar esa ingeniería, es muy difícil, mejor algo que no tenga matemáticas y te dé más dinero a corto plazo”, “Para qué estudiar música, mejor pongo mi Ipod y listo”. Son frases que escucho todos los días en mi oficina. ¿Qué ha provocado este comportamiento?, ¿Por qué muchos niños y jóvenes no quieren hacer esfuerzo? ¿Qué ha cambiado en su entorno que no ven el esfuerzo como parte de su vida?
“El entorno determina el comportamiento”, muchas familias han llenado sus casas de comodidades, que, más que ayudar a tener una mejor educación, han criado seres perezosos, con problemas de adaptación al mundo del trabajo, de la ciencia, del arte, del estudio de alto nivel y al mundo de la propia familia. (Hay personas que se les hace muy pesado tener esposa e hijos). El esfuerzo, el sacrificio, la tenacidad, la constancia, la perseverancia, la persistencia, son virtudes que han dejado de ser parte de la vida de muchas personas y a cambio hay una tendencia por el placer a corto plazo. Creando una nueva cultura, donde abunda el egoísmo, la adolescencia perpetua, el déficit de atención, la hiperactividad, la depresión, la bipolaridad, los divorcios, la frustración por cualquier placer no adquirido, el aumento de drogas y comportamientos delictivos.
Es claro que las familias no quieren esto para sus hijos pero no hacen mucho para evitarlo, sin tener mucha conciencia, hay familias que en sus maneras de vivir están fomentando los estilos de vida poco saludables, a nivel salud física y psicológica, educación y valores.

Sin darse cuenta…
Ofrecer comodidades a los hijos los limita a desarrollar una mejor inteligencia cognitiva, emocional, social y ecológica. Los niños y jóvenes (también los adultos) necesitan hacer esfuerzos cotidianos para mantener la mente saludable, toda persona necesita hacer ejercicio, deporte, tocar instrumentos musicales, salir de campamento, tener frío, tener hambre, tener sed, resolver problemas, de preferencia lógico matemáticos, aprender idiomas, trabajar en equipo con personas de diferentes características ideológicas o culturales, tener tiempo de meditar, de pensar, de callar, de amar, de pensar en el otro, el próximo, el prójimo, de ver el bien común, de cuidar la naturaleza, de apoyar a los que más necesitan de la comunidad.
Parece que vivimos en una sociedad desechable, donde tiramos lo que se descompone y buscamos algo nuevo si lo podemos comprar. La vida útil de las cosas ahora es muy corta, los videojuegos, la computadora, el coche, la ropa, la pareja, los amigos y todo lo que me deja de dar placer a corto plazo. Hay que pasar a un estilo de vida donde las cosas y las relaciones se puedan reconstruir, arreglar, hay que esforzarse por lo que se quiere: estudiar, entrenar, cuidar, por ejemplo reparar el coche, el juguete, la familia, reconstruir la pareja y reactivar el amor que los une.
¿Qué podemos hacer?
Una de las fórmulas más simples es la “Postergación del placer”, pasar el placer a tiempos más largos, desde lo más simple hasta lo más complejo. Esperar a comer ese chocolate hasta después de comer, no prender el celular hasta que termine mi tarea, no comprar en este momento esto que me agrada, no cambiar de coche este año, aunque tengas el dinero, no cambiar de ropa hasta meses después de lo que tenías pensado, apagar la televisión una hora antes en la noche, no comprar esos productos que no son indispensable, viajar más económico.
La postergación del placer prepara a los niños y jóvenes a despertar a más temprana edad el Lóbulo Frontal y dejar de ser adolescente a la edad conveniente, a los 18 a 20 años y no a los 30 o nunca. El Lóbulo Frontal es la parte del cerebro que se encarga de la ejecución y las decisiones más pensadas, donde se da la moral y la ética, donde se da el respeto por los demás y a la naturaleza, donde se da el amor y no sólo el placer a corto plazo.
Es un reto para las familias actuales conservar un equilibrio entre darles a los hijos lo necesario para que salgan adelante y provocarles incomodidades para que crezcan de manera más sana. Los padres de familia se sienten muy bien regalándoles cosas o permitiendo comportamientos donde se vean muy felices, pero hay que entender que sólo son satisfactores de corto plazo. La verdadera función de los papás es prepararlos para la vida y la “Austeridad Voluntaria” ayuda mucho. Lo que con mayor esfuerzo se logra, más se valora.
Las familias que son austeras porque no les queda otra y tienen deseos materiales muy grandes, sólo sufren el doble. La frustración hace que se vea el mundo muy negativo. La Austeridad Voluntaria es la decisión de vivir con poco, luchar y esforzarse por lo que se quiere, compartir lo que se tiene, darle mayor valor al SER que al TENER, ser sensible a lo que no es costoso y utilizar el dinero en lo que tenga mayor valor: La educación, aprender música, la ciencia, la investigación, cuidar la naturaleza, ayudar de manera inteligente a los demás, crear empleos dignos, etc.
La incomodidad es la que educa, la comodidad en las personas nos hace lonjudos, tejidos adiposos que no nos dejan movernos. Tanto en el cuerpo como en el cerebro (metafóricamente hablando), los lonjudos cerebrales les da flojera luchar, estudiar, aprender, amar. La incomodidad crea cuerpos y mentes poderosas, listos para transformar el mundo en un mejor lugar para todos.
Luchemos para que nuestros hijos tengan lo mejor, incomodidad que eduque y una austeridad voluntaria que dé mejores valores por medio de postergar el placer para que estén listos y tengan mayor capacidad de disfrutar la vida y hagan que los demás disfruten con ellos.

Fomenta en tus hijos una disciplina de manera constante, tocar un instrumento o un deporte son una buena opción. Pero no los saques de la clase a la primera que te lo piden, procura que cumplan ciclos completos.
Ayudar en casa son los mínimos indispensables de vivir en familia, ordenar su cuarto, tender su cama, ayudar a levantar la mesa.
Enséñalos a esforzarse por lo que quieren, ahorrar para comprarse algo es una buena manera.
Por: Mtro. Moisés Contreras Reinoso
Neuro Coaching y Desarrollo de Capital Humano



