
Lic. Gabriela Porras Rangel.
Directora del Centro Terapéutico Infantil y Familiar Integra-T.
Cómo padres deberiamos entender la importancia en formar en valores y principios a nuestros hijos, aportamos a ellos los mejores elementos educativos para que en su edad adulta se enfrenten a un mundo competitivo de retos, exigencias incluso que se diversifica la velocidad insospechada, y esto está bien, es correcto, diría yo que hasta vital pero no es lo único, poco a poco ante una sociedad que se comporta cada vez mas violenta.
Muchos estudiosos del comportamiento humano ya han aportado a ello, incluso Daniel Goleman lo maneja como Inteligencia Emocional, yo prefiero llamarle MANEJO ASERTIVO de las EMOCIONES, por ello en mi estilo descriptivo, concreto y simple de decir las cosas les aporto lo siguiente; empecemos por definir conceptos:
– Emoción: es la de Capacidad de reaccionar espontáneamente, desde nuestro interior, frente a una situación, persona, lugar o impresión e identificamos cinco emociones universales: alegría, afecto, miedo, ira, tristeza y algunos autores anexan la aversión como sexta emoción.
– Sentimiento: es la Reacción espontánea que surge desde nuestro interior, ante una persona, lugar o situación. Que puede ser adaptativa o desadaptativa dado que los sentimientos no son ni buenos ni malos, puedo sentir enojo por la injusticia cometida y eso no es considerado malo. Los sentimientos son personales, según la propia historia del individuo, por ello a veces resultan incomprensibles entre las personas que pudieran vivir un mismo evento, y también son independientes a la voluntad, queriendo o no voy a sentir, y es aquí donde entra nuestra condición de MANEJO ASERTIVO EMOCIONAL porque el sujeto puede elegir cómo reaccionar, no tiene la voluntad de qué emoción experimentar, ni qué sentimiento construirá posterior a lo percibido, pero siempre puede seleccionar cómo reaccionar.
En el quehacer como padre les enseñamos a nuestros hijos con el ejemplo y la interacción diaria a qué hacer y cómo hacer con nuestras emociones que se han transformado en sentimientos.
Entendamos un poco más cómo trabajamos la madurez socio afectiva de los pequeños: En la vida cotidiana todo lo que percibimos y resulta significativo en grado emocional para nosotros, se dice que experimenta una emoción (alegría, miedo, ira, tristeza y afecto), esto lo percibimos a través de nuestros sentidos, que de carecer de uno de ellos o tener menos capacidad, la percepción será diferente con respecto a otra persona que comparta lo vivido, de ahí y de acuerdo a nuestra experiencia de vida generamos una interpretación que detona en una sensación, muy importante, dicha interpretación es de acuerdo a lo que mi experiencia de vida me haya dejado a lo largo de mi historia, incluso aunque la persona que hoy me hace experimentar tristeza no es la misma persona que en el pasado me la provocó pero me evoca a la misma experiencia, o sea puede llegar a recordarme la misma emoción con la misma intensidad, y entonces esa sensación se convierte en un sentimiento, mismo que muchas veces no se identifica en su justa dimensión y a veces se generaliza, podemos decir “estoy enojado”, cuando realmente tenemos miedo ante nuestra incapacidad de educar, proteger, resolver, etc.
Pero el proceso de la emoción no termina ahí, aún faltan pasos: de generar un sentimiento pasamos al movimiento de energías, entonces tengo la necesidad de hacer algo con eso que siento, es aquí donde la madurez emocional hace su verdadera presencia, debo ser reflexivo e intenciono mi actuar, por tanto, genero una sana y constructiva intención, para finalmente cerrar el proceso con una acción, esto sería lo que las personas llamamos nuestra reacción ante lo que sentimos, que dará apertura a otra emoción seguramente y el ciclo vuelve a empezar.
Entonces ¿por qué resultamos tan reactivos? la conclusión es que nos brincamos pasos, pasamos de la percepción a la interpretación y luego a la reacción, no identificamos qué sentimiento estamos experimentando y mucho menos elegimos qué intención iba a llevar nuestras reacciones o acciones que elegimos hacia el otro o el entorno.
Cuando pretendemos educar en nuestros hijos el Manejo Asertivo Emocional, sugerimos a los padres iniciar primero por su propia madurez emocional, entender el ciclo de la emoción y aplicarlo es una forma para ello. Así mismo favorecer que los hijos identifiquen sus propias emociones y los sentimientos que estas experiencias les están generando también lo es, un niño pequeño puede decir siempre ante sus rabietas o gritos que está enojado, cuando a veces, puede estar, cansado, molesto, desilusionado, inconforme, irritable, e incluso triste, ayudarle a identificarlo le resulta útil, así como ampliar su vocabulario para definir sus diferentes estados de ánimo también lo será.
Iniciamos diciendo que los padres son un modelo formativo para el hijo, en cuestión del manejo emocional lo son más, es en el entorno de la familia donde los niños y adolescentes desarrollan, además de los patrones normativos, habilidades socio afectivas y lo hacen a través de observar el comportamiento de sus padres, ayudemos permitiendo de nuestra parte platicar experiencias de expresión emocional, contemos cómo nos sentimos, qué nos agrada o desagrada de lo vivido durante el día, así la forma en la que resolvemos de manera proactiva situaciones cotidianas como el tráfico, una atención deficiente de algún servicio, y pongamos nombre a nuestro sentir, ejemplo “sabes hijo hoy en la oficina me sentí … “ sin que el menor sea el confidente del adulto, que no es lo que se espera se vuelva dicha interacción.
Lo que se busca con el MANEJO ASERTIVO EMOCIONAL es controlar nuestras REACCIONES y elegir bien nuestras INTENCIONES, seamos un modelo formativo por excelencia para nuestros hijos.
Al final los hijos ven, los hijos hacen. Seamos un influencia positiva para ellos.



