Por. Mtro Moisés Contreras Reinoso
Neuro Coaching y Desarrollo de Capital Humano
moy@iteso.mx
Llega a mi oficina un Miguel* de Ingeniería Industrial, está por terminar el cuarto semestre y con un retraso de más del 50%, ya sea por reprobar materias o por darlas de baja, 20 años; alegre, inquieto, parecía sacado de una revista de modas. Buscaba ayuda para definir si se quedaba en la carrera se cambiaba a otra.
La razón: -“Está muy difícil, tiene materias que no entiendo nada, cálculo, algoritmos y programación, química industrial, entre otras que no logro pasar, para qué estudiar esas materias que no voy a necesitar, solo quiero poner un negocio que me de dinero para viajar”. Le pregunto cuál ha sido la razón de haber escogido estudiar Ingeniería Industrial y me contesta: -”Me dijeron que los ingenieros ganan más dinero y más rápido, que con esta ingeniería, tienes más elementos para hacer negocios de mayor nivel y eres más cotizado en la sociedad”. Yo sabía que era difícil, pero no tanto, no entiendo nada”.
Le pedí me comentara cómo era su estilo de vida, qué es lo que hacía, cómo estudiaba, con qué se entretenía desde la secundaria y preparatoria. Comentó que hacía lo que hacen todos: Salir con los amigos, ir al gimnasio, ver a la novia en turno, dormir en la tarde porque se acuesta muy noche viendo series o en el internet, muchos videojuegos, viajes con familia y amigos cada vez que se pueda, estar en las redes sociales en el celular, -“Lo normal, lo que hace cualquier chavo de mi edad”.
Le solicité me enseñara sus manos, se sorprendió y con cara de duda, extendió sus dos manos. Le pregunté: -”¿Qué es lo que ves?” -“Nada”, contestó. -“Exacto, no hay nada”, le comenté. -“No tienes callos, tus manos están muy lisas, suaves, muy poco trabajadas, tu piel es muy delgada, al parecer no trabajas mucho con ellas, cualquier roce o actividad las puede lastimar” . -“¿Pero eso qué tiene que ver con los problemas que tengo en la carrera?, me preguntó. -“Mucho” le contesté. -“Al parecer tu mente también está igual que tus manos, sin callos, no estás prepara-
do para hacer esfuerzo, cuando algo te cuesta trabajo abandonas, te duele hacer esfuerzos, tanto físicos como mentales, no te has entrenado bien para el trabajo y la vida universitaria” El estilo de vida de Miguel, sedentario, física y mentalmente, lo ha llevado a concentrarse sólo en los satisfactores de corto plazo, grandes “unidades de placer” sin mucho esfuerzo. Como bien dijo Miguel, es el estilo de vida de la mayoría de los jóvenes en esta nueva época.
Muchas familias en la actualidad están educando a sus hijos en la comodidad, con muchos satisfactores, con poco esfuerzo en lo cotidiano, creando hijos y familias “Lonjudas”, por lo que abandonan proyectos con gran riqueza educativa, como el aprender a tocar instrumentos musicales, pintura, escultura y todo tipo de expresión artística, el campismo, el cuidado de la naturaleza, el sembrar sus propios huertos orgánicos, la lectura en familia, los juegos de mesa que desarrollen la mente y la unión familiar, los juegos matemáticos, experimentos de física y química según la edad, programación y robótica, participación social y comunitaria y muchas actividades que de seguro cada familia podría determinar para crearle “Callos” a sus hijos y estén preparados para los esfuerzos que le pedirá la universidad, la sociedad y su futura familia.
Muchas lonjas y pocos callos, es lo que estamos viendo en las escuelas, Las lonjas son las culpables de frases como:
“Qué flojera”, “Está muy aburrido”, “Se me olvidó”, “Eso para que lo necesito, nunca lo voy a utilizar” “Eso no me gusta, está muy difícil”, “Eso no se me da, no es para mí” “Las matemáticas son lo peor del mundo” “Solo quiero aprender a ganar dinero, no importa cómo” y muchas frases y comportamientos que vienen de mentes lonjudas, que solo desean estar estimuladas en cada momento. Las familias con el afán de “darles lo mejor a sus hijos”, inconscientemente y a veces conscientemente, les ofrecen un estilo de vida muy flojo, les acercan todo lo necesario para que estén divertidos, contentos, distraídos, que coman rico, que tengan lo necesario para que “Vivan muy felices”. Lonjas, lonjas, y más lonjas, estamos creando familias obesas mentales y con flojera de hacer ejercicios de vida, nos está dando pereza el conocimiento, el arte, la solidaridad con el otro, el esfuerzo, el sacrificio, la templanza y el trabajo.
¿Han saludado a un campesino, a un buen albañil, a un carpintero, a un artesano, a un músico y a muchas otras personas que trabajan cotidianamente con sus manos?, todos ellos tienen manos con buenos callos, resultado del trabajo, de la constancia, del esfuerzo. Al inicio y antes de que salga el callo, duele mucho, hasta ampollas saldrán, algunas veces sangrará, pero hay que seguir, el cuerpo, al ver que la piel es delgada para el esfuerzo que se hace, desarrollará una capa más gruesa para protegerse a sí mismo y evitar el dolor y seguir con las funciones que está desarrollando y así se forma un buen callo, tu protección natural para seguir trabajando y lograr lo que quieres. ¿Han visto los pies de una bailarina de ballet, en sus primeras semanas de práctica, las manos de un gimnasta, los pies de un Rarámuri? Los primeros días, habrá dolor, después estará listo para seguir luchando por lo que quieres con tu piel nueva, gruesa y fuerte, “Ya tienes callos”. La mente es igual, al inicio de cualquier esfuerzo, costará trabajo, dolor, sangre, ampollas, pero no por eso debemos de parar. Las familias, muchas veces frenan el desarrollo de los callos de sus hijos, les facilitan las cosas y hasta les evitan el esfuerzo para “que no sufran”.
Miguel, renunció a la ingeniería, no tenía callos, se cambió de carrera, después renunció a la universidad, nunca terminó sus estudios. Actualmente trata de conseguir trabajo como modelo en revistas, busca poner su negocio, pero no ha sido nada fácil, es más complicado de lo que pensaba.
La vida no está fácil, tus hijos necesitarán buena calidad de callos para salir adelante, hay que educarlos en el esfuerzo, el trabajo, la constancia para que no se hagan lonjudos.
La infancia y la adolescencia es la etapa más importante para crear los mejores callos, hábitos que les servirán para la vida, hay que evitar educar con lonjas. ¡A mover todo, el cuerpo, mente, emociones, pasiones! Los niños y adolescentes necesitan familias más activas, llenas de vida, de alegría, de creatividad, de esfuerzo, de aprendizaje.