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Blindaje Emocional

Posted by Susana on abril 18, 2017
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Por Gabriela Porras Rangel.
Directora del centro terapéutico Integra-T
Se dice que la generación de padres de familia que nacieron entre los 60’ y 70’ con hijos nacidos entre los 80’s y principios de 2000, son padres que dada su educación y formación son altamente productivos, que resolvían situaciones de vida con mayor capacidad, alcanzaban muchas de las veces mayor nivel escolar que sus propios padres, con visión de negocio, asumiendo cargas de trabajo extraordinarias y definiendo metas claras a corto y largo plazo;
es interesante entonces, analizar cómo se les educó a estas generaciones de hijos, ahora padres, qué se les exigió que realizaran, qué se esperó que supieran o pudieran hacer, qué generó en ellos este estilo de respuesta a la vida.No pasa así, con estos nuevos padres nacidos en los ochentas, que sin tratar de generalizar, encontramos una constante en muchos de ellos, como sería: carreras o proyectos de vida inconclusos o no bien planteados (embarazos antes de tiempo), relaciones sentimentales conflictivas o poco constantes, un gran desgaste emocional en ellos que generan actitudes permisivas en la formación de los hijos, incluso tienen más recursos teóricos (leen y saben más), pero en muchas ocasiones, muestran poca efectividad en la aplicación de lo aprendido, posiblemente por la espera de una respuesta inmediata, con gran tendencia a lo rápido y fácil, así mismo presentan cierta o total dependencia económica o de crianza hacia sus padres, esto es, ante un divorcio o difícil situación financiera, optan por regresar a la casa paterna o ante el desgaste laboral, solicitan la ayuda de familiares para la crianza de los hijos, incluso en muchas ocasiones reciben cierto sopor- te económico de éstos.Debe ocupar nuestra atención que existen elementos que favorecen o no favorecen a la construcción de un sujeto BLINDADO EMOCIONALMENTE, con esa capacidad de reafirmación y los elementos suficientes para la adaptación y resolución de vida, cualidades necesarias para afrontar los retos en la edad adulta. El desarrollo de un niño comprende entre muchas otras cosas físicas y fisiológicas, que no serán tema en este artículo, la construcción de su personalidad, y toda personalidad se forma en base al manejo que como padres hacemos o ayudamos a dar al temperamento infantil, entendiendo como temperamento a esta fuerza de respuesta del niño, el nivel de energía de acción que denomino motivación, incluso dicho temperamento marca el estilo de interacción con el entorno, por tanto, el temperamento es la manera natural de interactuar con el entorno de corte hereditario y sin influjo de factores externos.

Blindaje 2
Con frecuencia se escucha decir al padre de familia, hasta con cierto dejo de orgullo, “este hijo tiene mucho carácter” o “tiene un carácter muy fuerte” cuando en realidad hablamos de alguien temperamental, por tanto, poco dominado o autocontrolado. El temperamento es la capa instinto-afectiva de la personalidad, sobre la cual la inteligencia y la voluntad modelarán el CARÁCTER, es sobre el temperamento donde el padre de familia y entorno trabajan para formarel carácter y por tanto, una personalidad BLINDADA. ¡Lo hemos encontrado! Tenemos que la regulación del temperamento y por tanto la formación del CARÁCTER determinan en un sujeto su capacidad de respuesta y afrontamiento a las diversas situaciones que vivirá, concluyéndose entonces que las generaciones 60’s y 70’s fueron expuestas a experiencias que templaron su carácter, como transportarse solo a corta edad en camión, hacer trámites a la preparatoria o universidad sin la ayuda de los padres o buscar el primer empleo sin la recomendación o el acompaña- miento de un adulto, esto es, se les permitía o incluso ¡obligaba! a tener experiencias de vida que favorecieron solucionar sus propios problemas, validando con ello la propia capacidad y por tanto, generando autoconfianza, por tanto templar el carácter es el elemento vital en el BLINDAJE DEL HIJO, entonces, formemos el CARÁCTER de nuestros hijos.

Para templar entonces, el carácter en un hijo y por tanto blindarlo, tendríamos como padres que desarrollar su madurez y favorecer la autonomía. La madurez es la aceptación de uno mismo y las circunstancias de vida, siendo tarea paterna: proveer medios para valerse por sí mismos y aprender a superar dificultades. Es aquí donde la sobreprotección y la permisividad hacen merma en el sano desarrollo infantil. Imaginemos que este hijo nuestro, pide que le destapemos un jugo, y nuestra acción inmediata es realizarlo, se lo quitamos de la mano, lo destapamos y se lo devolvemos, a veces incluso sin mayor expresión, pero hay información directa al cerebro y la conciencia, en ello hay un mensaje oculto, y con el respeto que el lector me merece, este sería “toma estúpido tú no puedes” es un mensaje claro de la capacidad del niño, por tanto un reforzador a la minusvalía, qué atrocidad, si lo que buscábamos con ello era facilitar su trabajo, pudiera ser la expresión de cualquier padre de familia, acciones tan simples como és- tas, son las que favorecen a la vulnerabilidad en los hijos. Con respecto a la autonomía, la cual de- fino como el logro de la independencia mental (generalmente alcanzada con la mayoría de edad), la tarea paterna para el logro de ésta es aportar elementos formativos como: la capacidad de amar, el control de la impulsividad y el razonamiento moral, mismos que favorecen en el entrenamiento de habilidades y recursos personales, aunado al proceso continuo de direccionar su comportamiento, favoreciendo la obtención de un criterio propio. Estos elementos formativos son fundamentales en el BLINDAJE del hijo y para entender este proceso, basta con comprender cómo se regulan o estimulan conductas o comportamientos que favorezcan la autonomía.
El siguiente elemento formativo es el control de los IMPULSOS y lo remarco en mayúsculas, por ser el mal de nuestro siglo, la fácil y constante respuesta reactiva, e intolerante que los sujetos hoy en día tenemos, y que incluso empezamos a ver como normal, todo ello se reduce a la frase “me gana la gana”, esto es: hago lo que me gusta, no lo que me conviene hacer.
En el manejo disciplinario que vivimos se pretende que el niño a corta edad considere y opte por lo correcto, cuando aún no se ha logrado el dominio de la impulsividad emocional y el control corporal.

Si nuestro deseo es blindar a estos hijos debemos iniciar por entrenar el manejo de la frustración, el dominio de lo que no puedo tener o puede ser, a través de incrementar la tolerancia a partir de tener vivencias de éxito y fracaso, con ejercicios tan simples como regular la demanda de atención y favorecer la espera de turno. Para la próxima vez que tu hijo te solicite un vaso con agua, expresa de forma cordial “claro, cuando termine de… (acomodar o lavar o lo que sea) te lo sirvo” o qué tal cuando estás hablando y llega el pequeñín insiste en ser atendido o que se le responda, tu nuevamente de forma cordial, pero firme, expresas “necesitas esperar, estoy ocupada”; acciones tan simples como estas promueven la espera de turno, sobre todo si ante la espera por ser atendido es valorada y reforzada su buena conducta, ejemplo “gracias por esperarme, estoy por terminar” dejemos de ser madres y padres “pulpos” con todos los objetos en nuestras manos listas para ser entregadas en cuanto se nos solicita, estimado lector ¿no te sientes a veces así? El último elemento formativo que describiremos es, por mucho, el más importante y hoy en día el más devaluado, el RAZONAMIENTO MORAL, cuando los niños de los 60 ́s y 70 ́s iban creciendo eran sometidos a un fuerte y constante estímulo a la conciencia, a vivir dentro de lo moral, había entonces en los infantes e incluso adolescentes, mayor claridad entre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, lo justo e injusto, no eran generaciones más “buenas” o “mejor portadas” eran generaciones más apegadas a lo correcto y a sus propios principios morales, una de las funciones de la conciencia moral es la de formular juicios sobre lo que debemos hacer o tenemos que rechazar, cómo reforzarlo ahora o generar ese Razonamiento Moral si en muchas ocasiones vivimos en una doble moral … e incluso una triple moral.

Blindaje emocional

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