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Publicado por Susana en marzo 15, 2019
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En entornos que educan, cada persona nace y se desarrolla en entornos diferentes, estos entornos, sean sanos o no sanos, cómodos o incómodos, con riqueza o pobreza, con agresión o con paz, con buena alimentación o con desnutrición, en medio de una gran ciudad o en el campo, en un suntuoso colegio o en una escuela rural, darán a la persona una serie de competencias, memorias, valores, ilusiones, miedos, expectativas, habilidades y comportamientos que determinan la persona que se es y será en el caminar de la vida.

“Entorno determina comportamiento y comportamiento determina personalidad”.  En relación a cómo somos en cada una de nuestras etapas de vida y cómo nos relacionemos con nosotros mismos y con los demás, dependerá nuestro presente, pero sobretodo nuestro futuro y más en el proceso educativo de los 0 a los 23 años, que es cuando se forma la mayor cantidad de habilidades cognitivas complejas, hábitos y valores.

Los niños y adolescentes no pueden, ni deben por sí mismos definir sus entornos, ellos, en la mayoría de los casos, buscarán los satisfactores a corto plazo, normal para su edad, buscando eliminar las experiencias o actividades que tengan mayor esfuerzo o que parezcan aburridas.

Una de las funciones más importantes de los padres de familia es crear entornos, situaciones, procesos, actividades, lugares, que den a los hijos una formación sólida, fuerte, llena de valores claros y congruentes; una educación completa, no solo llena de conocimientos científicos, además una formación social, ecológica y con habilidades que le permitan trabajar con otros en la construcción de un mundo mejor, para que sean muy felices y aprendan a hacer felices a los que los rodean.

En la mayor parte de los casos, las familias no planean claramente los entornos de sus hijos, no alcanzan a ver los alcances y consecuencias de decisiones que toman al otorgar algún permiso, al no fomentar el arte o leer poco, a permitir que dejen de hacer deporte y pasen a hacer ejercicio solo por conservar una bella imagen. Son cientos de decisiones que se toman cotidianamente que determinan el entorno en que están creciendo los niños y adolescentes.

Entornos que educan, principal función de los padres

Cada familia debería entender y clarificar los criterios que determinar un entorno enriquecedor y ser crítico ante las presiones de la sociedad que promueven entornos cómodos sin grandes valores, lo que aleja de una formación integral a los niños y jóvenes.

Las familias deben de analizar los entornos en los que se mueven los hijos: familia, escuelas, familias de los compañeros de los hijos, amistades, clubs sociales, iglesias, intercambios, empresas, asociaciones y demás organismos sociales que llegan a tener una cierta influencia en la personalidad de los hijos.

Existe una relación estrecha entre entornos de vida con los comportamientos de los hijos, habilidades,  competencias, valores, y la calidad de vida de la familia.

Para poder definir un entorno enriquecedor se tienen que seguir varios pasos:

  • Analizar el entorno familiar a través de los años.
  • Preguntarse: ¿Qué es el estatus social – económico – cultural, se puede elegir o cambiar voluntariamente? ¿En qué tiempo?
  • Tener mucho cuidado en la elección de escuelas, ya que están decidiendo uno de los entornos más fuertes e importantes, tiene que ser parte de un proyecto familiar y saber que están eligiendo un entorno social donde se educarán valiosas competencias en los hijos y en la familia completa.
  • Hay que cuidar que los entornos educativos vayan de acuerdo con los valores que la familia quiere fortalecer, no solo entrar a una escuela o club porque están mis amigos o es la que está de moda.
  • La familia debe aprender a defenderse del marketing de entornos falsos.
  • Hay que ser críticos de entornos tradicionales, familiares o religiosos, que muchas veces no analizamos por costumbre (machismos, poca participación de los hijos en labores de la casa, gastos superfluos, desplazar a las mujeres de preparación científica o empresarial, etc).
  • La importancia de escoger entornos que fortalezcan la disciplina, la fuerza de voluntad, el desarrollo de hábitos sanos: Instrumentos musicales, campismo, lectura, cantar, hortalizas en las propias casas, cuidado de mascotas; deportes que den disciplina: natación, gimnasia, deportes de equipo; tener cuidado con clases de Jazz muy competitivas por la belleza y el cuerpo.
  • El valor de crear entornos que desarrollen la solidaridad, la compasión y el trabajo con y para otros.Propiciar entornos de juego sano y activo que acerquen al niño y adolescente a desarrollar la ciencia y el conocimiento: experimentos, visitas a empresas de transformación, análisis de la naturaleza. Buscar impulsar desde chicos las ciencias biológicas, químicas, físicas entre otras.
  • La lectura y escritura como hábito de vida.
  • La familia debe aprender a manejar los recursos materiales, comodidades, viajes, tecnología de punta para que sean entornos que eduquen y no un freno o estorbo para la formación en valores.
  • Aprovechar los recursos económicos para crear entornos de alto nivel, que den habilidades y destrezas que son difíciles de tener acceso. (cursos especializados, nivelaciones en alguna competencia o habilidad, maestros de alto nivel, etc.) hay que gastar en educar y no en placeres que limitan el desarrollo del cerebro, menos plazas comerciales y más arte, menos viajes a los Malls de Estados Unidos y más viajes a nuestras riquezas culturales, Chiapas, Oaxaca, Veracruz, entre miles de lugares de México,  Centro y Sur América.
  • Identificar los entornos que limitan un proyecto de vida familiar claro con valores bien definidos: papás que beben mucho, lenguajes altisonantes y agresivos, poca comunicación, muchos aparatos electrónicos en casa, centrar las pláticas en el tener (autos, casa, buen cuerpo, viajes, dinero, etc.) y no en el ser, (solidarios, familia, amigos, músicos, divertidos, alegres, ecológicos, cuidadosos, etc.)
  • La importancia de conocer varios entornos. La tolerancia y la solidaridad a entornos más desfavorecidos.
  • Crear micro entornos que fomenten el estilo de vida y valores que la familia desea promover, uniéndose familias que proporcionen lo que la sociedad a veces limita, como fiestas con más juegos y menos alcohol, campamentos familiares, cultivos en jardines, cooperativas.
  • Aprender a convivir en entornos tóxicos y salir bien librado: compañeros con alguna adicción, poder decir NO a invitaciones de conductas de riesgo, etc.

Entornos que educan, principal función de los padres

Crear entornos educativos es el gran reto de los padres de familia, se necesita mucho diálogo, sensibilidad, valores muy fuertes, claridad en el proyecto familiar, comunidades de apoyo, amigos que compartan  tus estrategias y valores.

Cuesta mucho trabajo, pero no hay nada más valioso que les puedas heredar a tus hijos que grandes valores, fuertes competencias y una capacidad muy grande de amar a los demás y a la naturaleza.

Mtro. Moisés Contreras Reinoso

moy@iteso.mx

 

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